martes, 31 de marzo de 2009

la lectura pasa y qué nos queda

Los lectores potenciales de lo que publico en este sitio ciertamente se reducen a cero. Si lees es probablemente porque sabes quién soy y cómo, a grandes rasgos- casi indesifrabres-, concibo la existencia. Estos rasgos generales que pertenecen a cierta concepción de la existencia están intimante ligados, como uña y mugre y sangre, a la experiencia.

En esta oportunidad, probablemente la última, me referiré en un espacio reducido, a la lectura y la vida. Antes de seguir es necesario especificar a qué tipo de lectura me refiero, para evitar cualquier ambigüedad evitable. Por lectura me refiero a la acción de inteligir un texto, no de una manera estática, sino como participativa en extremo por parte del lector. Es decir, concibo la lectura como un proceso absolutamente individual sobre una estructura preexistente, el texto. Sobre el texto la acción de la lectura se entiende entonces, más allá de lo postulados hermeneutas que buscan un significado inmanente del texto, como una acción deconstructivista en donde lo leído pasa a ser escuchado, traducido. Para precisar, me refiero a la lectura completamente individual; la de los labios que casi susurran a veces y más bien lo que "más suena" es producido internamente sin la intención de alguna exteriorización. Es decir, la lectura comúnmente llamada silenciosa (lectura de biblioteca muerta, en otras inútiles palabras).

Volviendo a la lectura que aquí tratamos es importante aclarar que en cierta manera desvincula al autor del texto en el proceso de actualización del texto (Umberto Eco- un lector, sin duda, modelo), debido a que no prioriza las peculiaridades piscó-históricas del autor, (desmitificando su figura biográfica y desligando del texto cualquier sobre interpretación aberrante). Es comprensible que en muchos casos sea tentador mezclar la biografía con la escritura, pero esto no parece ser más que un vicio que en muchas ocasiones opera gracias a la enseñanza escolar e incluso universitaria.

Finalmente, la lectura que intenté esbozar aquí, es decir en ninguna parte, ningún aquí, y también "éste aquí virtual" es una acción que se ubica en algún lugar entre texto, autor, lector, demás partículas indeterminadas y etc. y más explícitamente, encuentra placer en el acto de leer, por lo tanto, la lectura resulta ser una acción tautológica: se lee por el gusto de leer. Una vez entendido esto ¿qué viene después de leer?