lunes, 25 de enero de 2010

A)-De la relativologia

Un acercamiento temprano a la cotidianidad nos indica que, aunque parezca que a un porcentaje (K%) se le puedan imputar atributos humanos, no es en realidad un motivo para jurar de guata lo que se dice de tal o cual porciento. Por ejemplo, a mi no me importa ni concibo la existencia de la manera en que usted, el lector inmediato de este texto frente suyo, lo hace. Incluso usar usted, en vez que otro vocativo que refiriese a la persona que lee el texto, es un completo agujero negro para su entendimiento. Tómelo usted como un gesto de respeto o mejor como un distanciamiento absoluto (equivalente a ausencia de cercanía). Sí yo asegurará que ustedes están pensando tal o cual cosa que yo de “cierta” manera preví, en una instancia de total desconocimiento del otro (UD) a medida que avanzaban las líneas, un día en que decidí escribir esto presente, sería de plantón un error, una paranoia inducida. Hipotetizarlo por el contrario sería un acto de divertimento ocioso e inútil, pero que podría develar acaso algún misterio repetido, reformulado de una manera interesante.
Y aclaro que, de ninguna manera coincido con la opinión de que todos somos iguales, ni que algunos somos malos y otros son buenos o al revés, ni menos aun con la opinión altruista de que todos somos especiales (opinión que finalmente es igual a la primera de que todos somos iguales). Todos somos, es quizás una afirmación inherente al status quo, que por casualidad preocupa solo a los que les molesta. Como todo lo que molesta y preocupa.
¿Todos somos vertebrados, resoplados, reprimidos, extorsionados, direccionados, amargados, números, menos que piezas, menos que mujeres, menos que hombres, menos que niños, menos que seres, menos que dioses, más que ficciones, sólo ficciones que confundimos como tantos otros?
Somos, aparentemente, apariencias limitadas a lenguajes de símbolos y por mucho que haya por escribirse (ingenuidad patológica de un sinfín de escritores), estamos sisíficamente condenados a empujar una bola de caca como bichos preciosos de cascaron indestructible. Cerrados los polos no esperemos que los deseos indeseables se vayan a polarizar en fracaso o triunfo. Si destruimos esta humanidad, nos agradecerán, o no, un millón de millones de hijos de putas que aun no comparten nada de nuestra mediocre humanidad esclava de ficciones impuestas y preservadas y adoradas y por las cuales me podrían contratar debido al error de haber estudiado. Que el que sufra escupa sangre o que se mate, que realice con éxito la condena del sufrimiento.
Yo me quedo con el sabor a tierra & dolor de cabeza que te sobrepone a la sacadadechucha.
De la relativologia es el dolor del que agoniza en paralelo con el que firma un cheque para pagar el restorán con los amigos y las putas de sus mujeres enviciadas en el rito insostenible de la familia y en contraposición con la cara de hueón que pongo cuando escribo en el computador frases que borro con insistencia y que no se borran realmente, o que por ser borradura resultan selección, exclusión, margen, inscripción, bajo el alero de una oración de miles de creyentes decrépitos que agonizan la vida sin pensar en el beneficio de sus muertes, entreviendo cómo un pequeño payaso beatnik le saca las medias caladas a una secretaria de banco, después de matar a los guardias y jefes y quemar el dinero mientras se fuma un porro del p.25 de vicuña mackena. De más está precisar que el agonizante puede sanar por equis motivos, pero qué más podemos esperar: la suerte no existe. O al menos existe de una manera paraplégica.
Tengamos en cuenta que Un universo por cada pelo de la cabeza o en su defecto por cada vello púbico. Después entenderemos por qué concordar de por vida es un engaño infraganti y una razón de peso para desconectarse de la mayor cantidad de desconocidos. A la mierda toda la buena onda, toda la mierda del perdón, la tolerancia, la civilidad, la sociabilidad, la autoridad, la caridad, la democracia, la rebelión verbal de los poetas que buscan poetas para hacer grupos de poesía, para poder hacer poesía para todos, formar grupos para estar bien con todos y ojala que todos editen a todos, sin leerse incluso y sin entender porqué están leyéndose en la misma mesa flores hermosísimas, plantas cactáceas, funerales, atentados de agua de florero y cartas al editor.
Así, mi odio no tiene más razones que el amor y el altruismo. No me harto de vivir ni por amor a mis más amados amigos, que más parecen perdidos en sus cotidianidades que en la mentira de las postales de Día de X, Y o H.
Si llego a acercarme un día a la felicidad, quemaré todo lo que me digan que me es bueno y vomitaré todo lo que intenten poner en mi boca semi-cerrada. Yo soy mi odio y mi amor por mi vida, nunca por La Vida.
Un día estaré absolutamente consciente de lo que Jack hizo en mi cabeza
a escondidas.